La acompañé hasta su dormitorio y la ayudé a acostarse. Ya no temblaba y el color me había vuelto a las mejillas. Decidí que lo mejor era dejarla descansar y regresé a mi habitación. Me tendí de nuevo en la cama y traté de conciliar el sueño sin éxito.
Inquieto, yacía en la oscuridad escuchando al caserón crujir mientras el viento arañaba los árboles. Una ansiedad me carcomí. Demasiadas cosas estaban sucediendo demasiado deprísa. Mi cerebro no podía asimilarlas a un tiempo. En la oscuridad todo parece confundirse. Pero nada me asustaba más que el no ser capaz de comprender o explicarme mis propios sentimientos hacia ella. Finalmente me quedé dormido.
En sueños me encontré recorriendo las salas de un palacio de mármol blanco, desierto y en tinieblas. Cientos de estatuas lo poblaban. Las figuras abrian sus ojos de piedra a mi paso y decian algo que no logré entender. A lo lejos la ví, allí estaba ella y corrí a su encuentro. Una figura la llevaba de la mano.. yo grité pero ella no se detuvo y la figura se la llevo hacía la parte más oscura de aquella habitación.
Lloraba aunque sus lágrimas jamás tocaban el suelo. Yo gritaba su nombre, rogandole que volviese, pero ella no parecía oirme.
Desperté sin aliento. Me sentía fatigado. Las sienes me latían con fuerza. Me levanté sobresaltado y fuí hacia su habitación esperando verla dormir plácidamente pero no fué así, allí no parecia que hubiese pasado la noche nadie.. bajé hacía la cocina parecía como si alguién estuviese preparando el desayuno y allí estaba ella con su sonrisa perfecta y esa mirada cautivadora.
¿Será ella?
y.. Uno, Dos, Tres.. y (hola)
P.D: este blog continuará el lunes 18 de Octubre. Disculpen las molestias
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